¡Manos a la obra! episodio 2

 

     Llegamos viernes a la ciudad de Guatemala para luego viajar en bus alrededor de 3 a 4 horas y llegar a San Juan la Laguna, al lugar donde esta aventura llena de bendición comenzaría. Ese día fue de descanso ya el al otro día sábado tendríamos nuestra primera clínica localizada en Tzucubal para llegar solo había un camino y solo pensábamos “imagínate si llueve fuerte” no habría paso debido a que la carretera era de tierra no tenía asfalto (embreada). Pero fue el día más soleado y le dimos gracias a Dios por eso. Llegamos a esta pequeña iglesia donde junto con la comunidad nos recibieron y ya estaban esperando por nosotros. Nos acomodamos con algunos detalles que luego en las próximas clínicas íbamos a mejorar.

 En esta comunidad el idioma maya se habla más que el español y fue donde más necesitamos traductores. Algo tan especial que varias personas de la iglesia local sin preguntarles tomaron la iniciativa de quedarse para ayudarnos a traducir. Se le brindo atención médica a muchas personas y uno de los testimonios fue del mismo pastor de la iglesia donde estábamos localizados, mientras recibía atención medica contaba que tuvo una caída de un segundo piso, que la realidad no es para estar contándolo o estar grave en un hospital. Lo único que presento fue una laceración en su frente y dolor de cabeza. ¡Pero imagínense el gran golpe! 

Ese día fue de mucho trabajo sin parar, sé que mis compañeros tienen más anécdotas que contar en esta primera clínica, yo quería atenderlos a todos, en ver sus caritas de agradecimiento y aunque por más que le hablara en español pues solo sonreían porque no me entendían jajaja y ahi era donde pedía ayuda con la traducción. Se que Dios ya estaba activando la campanita en mi corazón de poner manos a la obra y ayudar a los demás y poner mis necesidades de segundo plano porque Él se encargaría de todo. 

Al siguiente día domingo fue día de descanso y fuimos a conocer un poco de San Juan, gracias a uno de los pastores a cargo de guiar a nuestro grupo y dirigir todas nuestras actividades. Hermosas calles muy coloridas con mucha historia; la calle de los sombreros donde toda esa cuadra está llena de arte realizada por artistas locales, la calle de las sombrillas donde se localizan las ventas locales con muchas artesanías, cafeterias (coffee shops), restaurantes y donde comenzó mi adicción por el Gelato “! que cosa rica!”como decimos en Puerto Rico. el camino de regreso a Xejuyu fue encantador, con tanta belleza. 

De regreso a Xejuyu para recobrar fuerzas y comenzar nuestra próxima clínica al día siguiente del lunes donde nos dirigíamos a otra comunidad localizada en Santa Lucia. En este lugar pude observar hermosas siembras de repollo y entre otros tipos de cultivo, cuando llegamos al lugar la gente nos recibió con mucho agradecimiento de que estuviéramos ahi. Rapido nos ubicamos para comenzar la clínica, mi lugar era en la farmacia entregando medicamentos al paciente y de mantener a los medicos al tanto del inventario de los medicamentos. 

Una de las experiencias que tuvo uno de los medicos fue cuando esta joven pasa a consulta y le dice al médico que le había pedido a Dios para conseguir un lugar donde le pudieran hacer un procedimiento gratis ya que le querían cobrar casi 1,000 dólares por un pequeño absceso que tenía en la frente. Ahi fue donde escucho que esta iglesia realizaría unas clínicas y llego al lugar con la esperanza de ese procedimiento, que se le fue realizado gracias al médico que la atendió, se realizó un espacio lo más estéril posible para el procedimiento. Cuando el medico termino, la joven salió del lugar super alegre con una sonrisa de lado a lado. Aunque para muchos de nosotros pudiera ser algo insignificante, para esta joven fue una oración contestada que aumentaría su fe en Dios. 

Ya era hora de almorzar y los hermanos de la iglesia realizaron un banquete para nosotros: arroz, vegetales, carne y tamales. ¡Que más podíamos pedir! Pero algo que supimos luego fue que ellos nos dieron la mejor comida que muchos de ellos no tienen la oportunidad de comer así. Simplemente en agradecimiento dieron su mejor ofrenda para alimentarnos y poder continuar con la clínica. 

Algo que no mencione al principio fue que la primera clínica en Tzucubal fueron con sus mejores vestimentas para ser atendidos por los medicos, en la segunda clínica en Santa Lucia dieron su mejor alimento. Que aprendí en ese momento que para-Dios tenemos que dar lo mejor (nuestro corazón). El cuida de nosotros solo tenemos que confiar en el proceso y esperar en su tiempo. ¡¡Ser agradecidos!!

Gracias a los medicos por poner manos a la obra y brindar cuidados sin nada a cambio




  

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